Llevo algunas noches pensando en años pasados, en momentos vividos y en personas que ya no están, que su abrazo y su mirada, podrían hacer mi vida infinitamente más feliz. Seguramente, lo que me sume en esta nube de inmensa melancólica es el hecho de saber que has echado el ancla allá a miles de kilómetros, allá donde tu sol sale, cuando el mío duerme, allá donde no existen los inviernos y tu mar es, si cabe, más azul que el nuestro. Compañera de cuarto y hasta de pupitre, confidente de cada secreto de mi vida, amiga, sin duda la mejor, y sobre todo Hermana.
Recuerdo cuando éramos unas niñas y dormíamos juntas en la misma cama, y en mitad de la noche llamamos al abuelo para que nos trajera un vasito de agua, o para que nos contará algún cuento porque no podíamos dormir o mejor dicho porque no queríamos dormir, podría describir con exactitud el timbre de su voz, sus manos, su rostro, su olor, y hasta su ropa,... (santa paciencia la de nuestro abuelo). Recuerdo risas sin sentido a altas horas de la noche, y largas conversaciones, muy largas, podíamos estar hablando horas, sólo porque habíamos cruzado la mirada con el chico de nuestros sueños. Aquellos que un día creímos eran nuestros príncipes azules, y que con el tiempo ni fueron tan príncipes, ni tan azules, pero que nos hicieron soñar y por supuesto que soñamos.
No hace tantos años hermana que éramos aún dos niñas intrépidas, alegres, enamoradizas, y un poquito locas, que se contaban todos sus secretos y cuyos corazones palpitaban extasiados por amores imposibles. Pero los años han pasado a una velocidad de vértigo y aquellas dos adolescentes soñadoras, ensimismadas que vivían cuentos de hadas, de príncipes, princesas y alguna bruja malvada ;-) se han convertido en mamas y ahora es a ellos, a nuestros hijos, a quienes les toca soñar. ¡Qué bonita ha sido nuestra infancia! Por supuesto que recuerdo también momentos de nuestras discusiones, pero hasta esos momentos provocan hoy en mi una sonrisa.
Bueno Neni, si bien, hoy apareciera ese hada de aquellos cuentos de nuestros años adolescentes gastaría sin dudarlo el que fuera mi único deseo, en pedirle que volvieras a estar aquí cerca.
Te quiere tu hermana.
No hay comentarios:
Publicar un comentario