lunes, 1 de noviembre de 2010

Día a día en muchos hogares.

Pretendía iniciar mi blog,  con algún tema de actualidad, eché un vistazo a las portadas de los principales periódicos generalistas de nuestro país, realmente nada me sedujo lo suficiente. Les adelanto titulares, Informes del CNI que se aseguran que ETA no dejará las armas, Atentado de Al Qaeda en una iglesia católica de Bagdag se lleva 52 vidas por delante, La policía griega intercepta un paquete de explosivos destinado a Sarkozy, La muerte después de una ardua lucha contra el cáncer de la actriz Carla Duval, 16  fallecidos en las carreteras de toda España durante este puente.  Sin duda cualquiera de estas noticias podría ser un tema a tratar.  
Pero tras ojear la prensa, he decidido que sea mi actualidad más cercana, más palpable,  la que se convierta en protagonista de la primera entrada de mi blog. Las dificultades económicas de muchas familias, que no ocupan portadas en El Mundo, ni en El País, y tampoco lo harán esta noche en los informativos, pero cuya realidad diaria es sumamente difícil. Son familias de las que quizás apenas nos separan unos tabiques, o tal vez su coche aparque en nuestra misma calle,  recorran las mismas aceras, y hagan las compras en el mismo supermercado que nosotros, esas familias golpeadas por una dura crisis, cuyos orígenes no son otros que la ambición y la mala gestión de gobernantes  desgobernados, incapaces de gestionar con honra un país, pero sumamente capacitados  para hundirlo. De las formas y maneras en que se trata de arreglar el entuerto, mejor ni me pronuncio para no herir sensibilidades, y es que sin duda alguna deben verse muy bien los toros desde la barrera, ¿verdad queridísimos ministros y ministras de este país?   

Seguramente los orígenes no sean otros que  la explosión de la burbuja inmobiliaria, la agudizada crisis mundial, o las "hipotecas ninjas" de las que tanto habla el entrañable Leopoldo Abadía.  Esta archimencionada crisis, no es otra cosa que la caída de una torre de naipes sustentada en arenas movedizas, donde los precios desproporcionados que seres obstinados y ambiciosos fijaron para nuestras vidas, han llevado al hombre de a píe , a ti, a mi, a nuestro hermano, a nuestro amigo, a nuestro vecino,… a padecer situaciones límite, de las que si nos pertenece algo de responsabilidad es la de haberles bailado el agua, cuando aún eran tiempo de vacas gordas.
Las familias necesitadas son nuestro presente, son nuestra realidad, son nuestro día a día, a veces incluso las hemos visto rebuscando en los contenedores a la salida de los supermercados, son familias que tienen que vivir únicamente  con 460 € de ayuda familiar, sin trabajo ni él ni ella, y sin posibilidad de encontrarlo a corto o medio plazo. Si alguien me puede indicar ¿cómo vivir con 460 € toda una familia?  
Desde aquí toda mi esperanza para todos, porque se puede salir hacia delante, porque se debe salir hacia delante, y  porque por más duras que sean las situaciones siempre hay luz al final de cada túnel,  son túneles oscuros, fríos, desesperanzados, túneles en los que  por mucho que yo piense, desde el sofá de mi casa jamás podré llegar a imaginar, pero detrás de los cuales os aseguro siempre hay una luz.  Y ahora que menciono los túneles aprovecho la ocasión para honrar a esos 33 mineros rescatados, que sobrevivieron durante 69 días en un mina.

Luchar cada día con las ilusiones que lo haría un niño, pero con la fuerza de un soldado. 

 




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